TIGRES AL FINAL REACCIONO

Las acciones de la Gran Final comenzaban a buen ritmo en el Estadio Universitario; los anfitriones tomaron el control del esférico y de inmediato intentaron generar ocasiones de gol. Por su lado, el cuadro tapatío estaba bien parado en la cancha y con paciencia construyó las condiciones para construir su juego.

Los felinos fueron los primeros en llegar con oportunidad; al 16´, Ismael Sosa pegó un fogonazo y Rodolfo Cota puso las manos para rechazar a tiro de esquina. Los norteños lucían algo mejores, pero con poca claridad al frente.

Chivas fue paciente, esa fue su virtud junto a la excelente marca que ejercieron en medio campo. De esa forma construyeron la gran sorpresa de la noche; al 22´ cobraron un tiro de esquina que fue mal atacado por el arquero Nahuel Guzmán y Alan Pulido estuvo atento para empujar el rebote al fondo de las redes.

El cuadro tapatío jugaba por nota, algo que aprovechó para incrementar su ventaja antes del descanso. Era el minuto 41´; Alan Pulido se metió a zona de peligro y soltó un disparo cruzado que Nahuel Guzmán rechazó de forma descompuesta, dejando el balón a modo para que Rodolfo Pizarro decretara el 2-0 de los rojiblancos.

En el complemento no cambiaron las cosas; Chivas era muy participativo, cada pieza de Matías Almeyda marcaba, tenía desgaste y se sacrificaba por recuperar el esférico, dejando inoperante la dupla de Ismael Sosa y André Pierre Gignac.

Tigres contestó moviendo sus engranes; entraron al partido Jürgen Damm y Damián Álvarez, pero se encontraron con un muro defensivo que no concedía espacios. La mejor opción llegó vía Jesús Dueñas, quien marcó un contragolpe y le pegó con comba al minuto 77´; el balón pegó en el metal derecho y salió del terreno de juego.

Parecía que las cosas terminaban con un solo dominador; Chivas cocinaba un triunfo de oro en el primer capítulo de la Gran Final. Sin embargo, el libreto tenía preparado la mejor vuelta de tuerca, cosas del futbol.

Al 84´, Damián Álvarez desbordó por la izquierda, mandó una diagonal y desde el manchón de penal André Gignac le pegó directo al rincón izquierdo de la portería. Explotaba el Volcán.

Apenas era el principio de un encuentro que se volvió una auténtica fiesta. Con 87 minutos en el cronómetro, Luis Alfonso Rodríguez mandó un trazo largo que le ganó la espalda a los defensas y quedó en medio de Gignac y el cancerbero Rodolfo Cota; ahí el francés ganó la batalla, pues recortó y con poco equilibrio impactó al fondo de las redes.

De esa forma terminó el partido de ida de la Gran Final; Tigres y Chivas dejaron todo para la vuelta de la Gran Final el próximo domingo 28 de mayo en La Perla Tapatía.

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